Figuras con una suave energía
La escultora panameña María Isabel Pino un ejemplo del virtuosismo del lenguaje escultórico en defensa de una figuración bien lograda y serena.
Hay en sus piezas un patente clasicismo, una cierta llamada al pasado o quizá, mejor, a una delicada atemporalidad, como si aludiera a lo que es, en realidad, eterno y no admite tergiversación alguna. O tal vez se trate de un impecable naturalismo por la suave energía con la que impregna sus formas.
El caso es que Pino toma como punto de partida su delicadeza, su emoción contenida, su sentido del espacio o el sentido que la figura humana cobra dentro de él, su romanticismo o sentido poético que nada invade pero que lo impregna todo. Como también parecen impregnar sus piezas un insólito silencio, una especie de ejercicio de concentración que envuelve cada pieza en su propia e intransferible intimidad.
Su obra es claramente emotiva, con una curiosa cadencia y muy serena. Y hay tal vez en sus piezas un curioso y bello efecto: Es como si en ellas la figura estuviera naciendo o formándose prácticamente en el mismo momento en el que el espectador la contempla.
La narración que despliega en sus piezas parece constituir una invitación al sutil descubrimiento – precisamente a través de una mirada – el poder de la figura, de su lento movimiento, de su relación con el otro y con la naturaleza, bien porque está naciendo de ella o bien porque esa naturaleza le envuelve mientras el artista le retrata y le da forma. En su caso sus esculturas mantienen tanto ese efecto de naturaleza viva como el de la naturalidad en sí misma.
La obra de una escultora con una creación propia dotada de fuerza personal y hasta decirse que portadora de un delicado y sencillo mensaje, con un logro en su especial efecto de vida y de movimiento.
Margarita Iglesias
Periodista y comentarista de arte
Extracto de crítica
La Realidad Transcendida
María Isabel Pino, reciente Premio a la Creación otorgado por Ceart Communication.
La práctica eliminación de cualquier componente ornamental y la rítmica conjugación de los elementos sólidos y opacos con que construye sus volúmenes impuros y con fisuras, van a definir unas obras en las que, con ráfagas de humanísima ternura, retrata a los seres humanos.
En sus obras más recientes, las que pudieran verse en eventos colectivos como el Primer Encuentro Internacional de Artistas Plásticos que acogieron no hace mucho tiempo la Galería Santana de Madrid o en el que enmaridó a artistas latinos y españoles celebrado en el Ateneo en el año 2017, pone elocuentemente de relieve su voluntad de someter la estructura geométrica a su función de soporte hasta casi hacerla desaparecer, su ninguna devoción por lo descriptivo y por la fidelidad al modelo y su desdén por la ciencia positiva y por la tradición.
Con esos convencimientos va a subvertir ese lenguaje al tiempo que, mediante recurrencias de orden psicológico y social, logra que la idea, lo imprevisible, el descubrimiento y la instantaneidad adquirida absoluta primacía.
María Isabel Pino parece mirar al mismo tempo lo que está al alcance de la contemplación y lo que se oculta. Amalgama lo trascendente y lo nimio y se desentiende de la apariencia hasta hacer de su estatuaria una realidad creada pero que conserva vestigios de la que vemos con los ojos, simplificada y heteróclita, sintetizada y de ruda carnalidad cuando no es lírica conjugación de complacencias, en la que habitan seres soñados, agónicos, de identidad anónima, despojados de componentes orgánicos y funcionales, de ropaje, pero que actúan como si tuvieran musculatura, cerebro y existencia cierta, ajenos a la estadística, a los valores sociales, al compromiso con el otro y que siguiendo el discurrir de la evolución de las especies aún están en periodo de transformación.
Con esos componenetes, digamos intelectuales, María Isabel Pino convierte el virtuosismo en herramienta que fascina tanto como activa el pensamiento y , rechazando lo conmemorativo y la monumentalidad, exalta lo aparentemente intrascendente que nos trasciende.
Antonio Leyva
De Las Asociaciones Española e Internacional de Críticos de Arte
Junio 2018
Extracto de crítica
María Isabel Pino: La Figura Femenina como Fuerza Vital
María Isabel Pino es una escultora panameña con más de treinta años de trayectoria en el mundo de la escultura. Aunque en un principio trabajaba con terracota, desde el 2010 sus obras se realizan en bronce. Esta transición de la terracota al bronce supone un compromiso mucho más profundo: el bronce no es solo un material más duradero, sino que implica una relación fundamentalmente diferente con la permanencia, con el proceso de fundición, con el peso y con la superficie del objeto acabado. La decisión de optar por el bronce es una declaración de la seriedad con la que se aborda la creación y de la durabilidad que se pretende para cada pieza.
Los títulos de las esculturas trazan el territorio emocional y filosófico de la obra con notable claridad: Ilusión, Renaciendo (Reborn), Cara de Rosa (Face of Rose), Descanso (Rest), Fantasía, Bailando en el Bosque (Dancing in the Forest), Semilla (Seed), Espera (Waiting), Renacer (Rebirth), Fortaleza y Dignidad (Strength and Dignity), La Danza (The Dance), Naturaleza (Nature). En su conjunto, estas obras constituyen una reflexión profunda sobre la experiencia femenina, no como tema decorativo, sino como cuestión filosófica. Descanso y espera, ilusión y renacimiento, fuerza y dignidad, la simiente y la danza: este es el arco completo de una vida, plasmado en bronce con la convicción de una artista que ha dedicado tres décadas a aprender a hacer visibles estos estados en forma tridimensional.
Renaciendo fue adquirida para su exposición permanente en la QCC Art Gallery de la Universidad de la Ciudad de Nueva York, un recurso educativo y cultural fundamental para el Queensborough Community College y la comunidad de Queens. La adquisición por parte de un museo es el respaldo institucional más claro que puede recibir un escultor y, el hecho de que esta obra en concreto —“Renaciendo”— haya encontrado su hogar definitivo en una institución educativa dice mucho más allá de su calidad formal: la obra encierra un significado que las instituciones reconocen como propio del espacio cultural público.
La Danza, galardonada con el tercer premio en la categoría de escultura en la V Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de Argentina, pone de manifiesto el compromiso constante del estudio con el movimiento como problema escultural – uno de los retos formales más exigentes en el ámbito tridimensional, donde la ilusión de un movimiento congelado debe lograrse mediante medios totalmente estáticos. El hecho de que una obra titulada La Danza haya obtenido un premio en una bienal internacional de gran relevancia sugiere que Pino ha resuelto este problema con auténtica maestría. Sus obras más recientes —Fortaleza y Dignidad y Renacer— marcan una evolución hacia un terreno más explícitamente político y simbólico. Fortaleza y Dignidad: no se trata simplemente de cualidades estéticas, sino de valores que una artista panameña decide nombrar y plasmar en bronce.
La obra que un museo puede adquirir para exponerla de forma permanente en un espacio educativo y que puede representar a Panamá en la sede de la UNESCO en París y en las celebraciones del Día Internacional de la Mujer en Dubái durante cuatro años consecutivos no es simplemente hermosa – sino que tiene un significado que trasciende con creces los límites de la galería.
Pino ha expuesto en Panamá, Miami, Nueva York, California, Madrid, París, Dubái, Buenos Aires, Cannes y Tokio y, ha recibido premios como el Premio a la Creación de Ceart Communication en Madrid, el primer premio al mejor stand en Artexpo Nueva York y el Premio de Escultura en Art Spectrum Miami. En 2026 obtuvo el primer premio de escultura en la VI Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de Argentina, celebrada en Ushuaia y una de sus obras fue adquirida para su exposición permanente en el Museo de Arte Moderno del Casco Antiguo de la ciudad de Panamá.
Desde la Óptica de un Coleccionista
Una escultura de bronce de tal envergadura y que ha recibido tantos premios ocupa un lugar especial y valioso en una colección: se trata de objetos que transforman el ambiente físico de una estancia, en lugar de limitarse a decorar una pared. El enfoque temático constante de Pino —la experiencia femenina plasmada a través de estados de reposo, movimiento, aspiración y transformación— garantiza que cada obra forme parte de un conjunto coherente, en lugar de ser un objeto aislado y que adquirir incluso una sola pieza supone entrar en un diálogo que sustenta toda su obra. Para los coleccionistas que se dedican a la escultura contemporánea latinoamericana, en particular a aquellas obras que gozan de gran prestigio en el ámbito internacional y que cuentan con un historial demostrado de adquisiciones por parte de instituciones, se trata de una actividad que ha dado lugar a logros notables y duraderos.
Despina Tunberg
Curator
World Wide Art Books y Artavita